¿Te imaginas despertar en una casa con vistas al fiordo noruego, desayunar en una terraza con buganvillas en Sicilia o trabajar una semana desde un ático bohemio en Lisboa sin pagar alojamiento?
Descubrí, intercambio de casas, con Home Exchange durante pandemia, quería salir de casa, como fuera, pero me daba miedo ir a un hotel, así que pensé que yendo a casa de otro, en diferente lugar, tendría menos probabilidades de contagio que en un hotel.
Pero reconozco que ya hacía años que esto me rondaba en la cabeza. Siempre me ha apasionado eso de ir a visitar a amigos a sus casas, e invitar a gente a la mía.
No tengo esa obsesión, ni el miedo que tienen muchos a intromisión en su guarida, su templo, su intimidad.
Al final a no ser que seas un narcotraficante, o escondas un cadaver en el garaje, al final un piso/casa, no es otra cosa, que un hogar rodeado de recuerdos.
Nadie tiene el menor interés de llevarse tu televisor o tus libros. Te lo aseguro.